Archive for julio, 2009

Así funcionan las centrales eléctricas termosolares

Concentran la energía del sol para producir el vapor que mueve las turbinas, como en una planta de carbón. En España, hay 1.500 MW en construcción. El sector de las energías verdes cuenta con unas centrales nuevas de tecnología relativamente vieja: las termosolares. En España, existen ocho de estas centrales operativas y veintitrés en construcción.

La potencia instalada hasta ahora es de 185 megavatios (MW) y se cuentan 1.500 MW en construcción. Mientras, el Ministerio de Industria ha recibido solicitudes para asentar más de 4.000 MW termoeléctricos.

 

 

Con estas expectativas, ¿cuál es la base de estas plantas de generación? “En realidad, una central termosolar es como una de carbón, sólo que se sustituye la caldera por un campo solar”, explica Fernando Rueda, director de la división de Energía de Aries Ingeniería, compañía que puso ayer la primera piedra de una nueva central de 50 MW en Badajoz.

 

“En el campo solar, conseguimos calentar fluidos por encima de cuatrocientos grados de temperatura, concentrando la radiación mediante espejos. Este calor produce vapor e, igual que en una central térmica convencional, el vapor es conducido a presión hasta una turbina, que impulsa el generador”, añade el experto.

 

 

Detrás de esta teoría, figuran cuatro tecnologías, pero las más comunes son las plantas de torre y las de discos parabólicos. “La de parábolas es la central más comercial, y está formada por colectores que concentran las radiaciones en un tubo por el que circula aceite térmico que transporta la energía”, apunta Rueda.

 

Después, “se traslada el calor hasta la isla de potencia, donde se produce la energía. Una planta de 50 MW necesita unas 200 hectáreas de campo solar”, cuenta este ingeniero, que defiende esta tecnología frente a las placas solares fotovoltaicas: “La ventaja es que al desaparecer el sol, el fluido se puede almacenar caliente y seguir generando energía durante la noche. Así , puedes diseñar una central que produzca 24 horas al día”.

 

Industria ha recibido solicitudes para instalar 4.000 megavatios de energía termosolar

Una planta de torre, por su parte, está compuesta por un sistema concentrador o campo de helióstatos, que capta y concentra la radiación solar sobre un receptor instalado en la parte superior de una torre.

 

En la torre, hay una caldera que calienta el fluido térmico que, igual que en las centrales parabólicas, transporta el calor a un generador de vapor de agua con el que se hace funcionar una turbina que mueve al alternador eléctrico.

 

En ambos tipos de centrales, los espejos se mueven durante toda la jornada siguiendo el sol, de forma que la radiación incida en todo momento en el punto de máxima eficiencia.

Desde el sector, apuntan que la participación de las centrales termosolares tendrá que ser muy relevante en el mix energético español, ya que es la única, junto con la biomasa, que puede aportar las características de estabilidad y programabilidad que el sistema eléctrico necesita.

 

Energía limpia en Badajoz


Dioxipe Solar es la sociedad promovida por Elecnor, Aries Ingeniería y Sistemas, y ABN Amro Global Infrastructure Fund que puso ayer la primera piedra de un proyecto termosolar en Badajoz.

 

Estas centrales siguen produciendo energía durante la noche: acumulan el calor en fluidos

La central, de 50 megavatios (MW) de potencia y más de 300 millones de inversión, proporcionará energía limpia para 37.000 hogares, evitando la emisión de 70.000 toneladas de CO2 anuales.

La planta de Astexol 2, de tecnología cilindroparabólica, ocupa una superficie de 200 hectáreas y es una de las tres centrales solares termoeléctricas (de 50 MW cada una) que desarrollará Dioxipe, con un presupuesto de 900 millones de euros.

Escocia alberga el parque eólico más grande de Europa

Escocia quiere convertirse en líder en el sector de energías renovables, y para conseguir su propósito ha cogido de la mano a una compañía española, Iberdrola. La eléctrica, a través de su filial de renovables, inauguró esta semana, en la localidad de Eaglesham, el mayor parque eólico de Europa, una instalación que deja repartidos 140 aerogeneradores de última generación a lo largo de 55 kilómetros cuadrados.

La estampa impresiona. Con una potencia instalada de 322 megavatios (MW), tendrá una producción anual equivalente al consumo de 180.000 hogares y evitará la emisión a la atmósfera de 500.000 toneladas de CO2.


El parque cuenta, además, con la peculiaridad de que será el primero que tenga su propio centro de visitantes, un espacio al que sólo se podrá acceder con la bicicleta y donde, a partir del próximo mes de septiembre, se ofrecerá al público información y educación sobre el sector limpio. Con el simbólico encendido del último molino –realizado con complicidad por el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, y el ministro principal escocés, Alex Salmond– Iberdrola afianza aún más su presencia en un territorio que apuesta más que nunca por este tipo de energías. En Reino Unido, el sector representa el seis por ciento de la energía producida –con un cuatro por ciento de eólica y un dos por ciento de hidráulica–. Pero si el análisis se concentra sólo en la región escocesa, los números cambian y los recursos limpios alcanzan el 25 por ciento (50 por ciento eólica y 50 por ciento hidráulica).
El objetivo de Salmond es que para el año 2020 la mitad del total de la energía que necesite Escocia provenga de estas fuentes. Por lo tanto, no es de extrañar el hecho de que le haya autorizado a la compañía española duplicar la potencia hasta llegar a los 600 MW para el año 2011.

 

Actualmente, Iberdrola representa una de las principales eléctricas y su filial, Scottish Power, adquirida en 2007, la han convertido en la tercera empresa distribuidora nacional y líder en energía renovables, tras haber duplicado la capacidad instalada en 2008.

 

El parque eólico de Whitelee, situado a tan sólo 15 minutos de Glasgow, quita el puesto al que hasta la fecha había sido el más importante del continente, Maranchón (Guadalajara) –también de Iberdrola–, que ha visto cómo la planta escocesa supera en torno a un tercio su potencia. Aunque se puede decir que al final todo queda en casa, ya que la compañía eléctrica tiene en Castilla-La Mancha, concretamente en Toledo, el «gran cerebro». Se trata del Centro de Operación de Renovables, una sede desde la que se controlan cada uno de los molinos de los centenares de plantas que la compañía tiene repartidas por todo el mundo. La potencia total de todo ellos alcanza los 9.624 MW.

 

La planta se enmarca dentro del propósito europeo del «20- 20- 20» para 2020: reducir las emisiones contaminantes en un 20 por ciento, que el 20 por ciento de la energía proceda de renovables y que el rendimiento energético aumente en un 20 por ciento.

 

 

El ahorro energético no tiene aliados públicos

Cuando en abril el Gobierno aumentó el impuesto sobre los hidrocarburos argumentó que la medida serviría para ahorrar energía, una de las prioridades del Ministerio de Industria. Sin embargo, las ayudas de Estado al ahorro energético ascendieron en 2007 a 1,6 millones de euros, un 0,03% del total, según el último informe que ha publicado la Comisión Nacional de la Competencia.

La mayor parte de las ayudas de Estado se las lleva el epígrafe “desarrollo regional”, que engloba actuaciones dispares como la creación de empleo o la renovación de activos empresariales. La UE prohíbe las ayudas públicas que puedan afectar la competencia intracomunitaria. Se trata de evitar que los Gobiernos beneficien a las empresas nacionales frente a las extranjeras. Las ayudas ascendieron en 2007 a 5.371 millones, cifra que equivale al 0,5% del PIB. La inmensa mayoría se destina al sector industrial y de servicios. Le sigue la agricultura, la pesca y del transporte. La estadística de Competencia no incluye las ayudas de Estado denominadas minimis, que son aquellas que por su importe reducido no precisan de la aprobación de la UE para aplicarse.

 

Los datos muestran que el esfuerzo de la Administración en el ahorro energético es residual si se compara con el del año anterior, cuando el Gobierno destino 51,6 millones de euros a este fin. Dicho de otra forma, las ayudas públicas para fomentar el ahorro energético se redujeron en 2007 un 96,8%. “Es significativo que el objetivo de ahorro de energía y protección del medio ambiente no tenga mayor importancia relativa”, opina Competencia. España se sitúa en el vagón de cola de la UE en ayudas al ahorro energético, aunque Italia o Francia aún destinan menos dinero. La cara contraria es Alemania, donde ambos objetivos suponen el 41% de las ayudas de Estado.

 

En formación -otro de los pilares sobre los que el Gobierno pretende sustentar el cambio productivo- las ayudas apenas alcanzan un 1% del total dedicado a industria y servicios. Sin embargo, se encuentran al mismo nivel que la media europea. Hay que tener en cuenta que los últimos datos pertenecen a 2007, cuando aún no había estallado la crisis económica.

 

En investigación y desarrollo, sector sobre el que el Ejecutivo pretende cimentar la economía del futuro, los esfuerzos ascienden a 156,64 millones de euros, supone el 16% del total, un punto por encima de la media europea.

 

España tiene especificidades propias. Por ejemplo, las empresas del sector del carbón recibieron 824 millones de la Administración. Supera las ayudas dedicadas a I+D, a pymes, a formación o a empleo. Sólo Rumanía subvenciona más a este sector.

 

La estadística muestra que el Gobierno no destinó ni un euro al sector de los servicios financieros, circunstancia que, obviamente, cambiará en los informes de 2008 y 2009, ya que el Gobierno está dedicando ingentes cantidades de dinero en proteger uno de los sectores más dañados por la crisis económica.

 

La distribución territorial muestra que las ayudas de Estado se reparten de forma asimétrica. Excluidas agricultura, pesca y ferrocarriles, las ayudas de Estado suman 4.495 millones de euros, de los que Canarias se lleva la mayor parte, 1.188 millones. Ello se explica porque el régimen fiscal canario -más ventajoso debido a su consideración de zona ultraperiférica- se define como ayuda de Estado. Le sigue, a mucha distancia Andalucía y Galicia, comunidades que se encuentran por debajo de la renta per cápita en España. En porcentaje del PIB, los territorios con menos ayudas de Estado son Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares.

 

J. Viñas

La zapatilla cien por cien biodegradable

Inspirados en los indígenas del bosque amazónico, dos jóvenes arquitectos han creado un calzado «verde» que cumple con la máxima: «de la Naturaleza, a la Naturaleza». Como si de un truco de magia se tratara, al abrir un envase similar al de un paquete de chicles, aparecen unas zapatillas cien por cien biodegradables, confortables y de un solo uso. El artífice de tan ingenioso producto se llama Nour Lazizi.

Él, junto a su socio Stephane Sarazini, ambos arquitectos, decidió unir dos disciplinas: «la arquitectura y el diseño, conceptos  que barajamos cada día y nos llevan a pensar con la misma intensidad en espacios, edificios, productos u objetos», explica Lazizi.


El novedoso proyecto nació bajo el nombre Myfitfactory.com y sus creadores lo definen como una empresa de calzado de uso único, biodegradable y barato. A pesar de su diseño, el producto presume de un precio más que accesible, debido a su mecanismo de producción resultante de procesos industriales optimizados. «Gracias a ello tenemos unas zapatillas nada caras que se pueden vender a un precio democrático, apto para todos los bolsillos, pues no superan los 3 euros en Europa», explican los jóvenes creadores.

 

Personalizadas

Como argumentos de venta,  Myfitfactory.com presenta  sus zapatillas como una opción cómoda para llevar y poner, capaz de convertirse, incluso, en un soporte de comunicación, ya que pueden ser personalizadas según los objetivos empresariales que se persigan.


«La idea surgió de varios viajes, lecturas, etcétera. En concreto, nació de la observación de una costumbre de los indios del bosque amazónico. Cuando llega la temporada de las lluvias, el suelo inundado de la Amazonía presenta muchos parásitos, lo que supone un problema de salud para las personas. Para solucionarlo, comprobamos que los indígenas extraían la savia del árbol Hevea brasilensis, un látex natural que se untaban en los pies y que, al secarse, se endurecía, lo que daba como resultado un componente muy parecido a un efímero calzado. Para ellos se trataba de un regalo de la Naturaleza que, asociado a su capacidad de adaptación, conseguían cumplir con la máxima “de la Naturaleza a la Naturaleza”», relata Lazizi.


La técnica que desarrolló Myfitfactory.com está sacada del plástico biodegradable realizado a partir de biomasa, «no de petróleo», puntualiza el arquitecto. La empresa, galardonada en la última edición Premio Bancaja Jóvenes Emprendedores, produce y distribuye sus zapatillas para todos los públicos, disponibles en cuatro colores y cuatro tallas. «Se trata de un producto listo para su uso, que aparece protegido por un envase hermético totalmente asimilable por el medio ambiente, lo que garantiza la máxima protección e higiene de la zapatilla. Además, debido a su reducido tamaño, se puede llevar en un bolsillo o en una pequeña cartera. Y su confortabilidad lo hace apto para cualquier momento y lugar, ya que, incluso, soporta la práctica ligera de deporte y hasta poder darse una ducha con ellas puestas», concreta Lazizi.

En cuanto a la distribución del producto, el joven emprendedor explica que «controlarán la venta del producto tanto de forma directa como desde internet». Y, respondiendo a la pregunta de «¿cómo afrontar la crisis?», Lazizi afirma que, «a pesar de ser una época dura para todas las compañías, como nueva empresa preferimos tomarlo como un reto a superar para los tiempos que están por venir. Queremos desarrollarnos y posicionarnos para el futuro».

 

Eva Sanchís

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